domingo 18 de enero de 2009

El velo de Abdel Fattah


Lo cierto es que lo primero que atrajo mi atención del libro fue la portada: una mujer joven cuyo rostro se parte por el final de la página y de la cual sólo se ven sus ojos y su pelo completamente tapado con un pañuelo; pero el título también me resultó llamativo: "¿Por qué todos me miran la cabeza?"; y cuando comprobé que el nombre de la autora era árabe todo el conjunto adquirió de pronto sentido, pero no por ello dejó de interesarme sino al contrario. Y el libro no me defraudó, porque aunque es un libro escrito con el estilo y para las sensibilidad de los adolescentes, realmente es interesante en general para cualquiera por el tema que aborda.
La protagonista, Amal, narra en primera persona sus vicisitudes cuando en plena adolescencia, asistiendo a un instituto laico de la ciudad de Melbourne, y sin que nadie la obligue a ello (más bien sus padres intentan suavemente disuadirla) toma la decisión de llevar el velo islámico. A primera vista puede parecer que la autora nos va a vender un panfleto en pro del uso del hiyab, pero esto es quedarse sólo en la superficie. No se trata para nada de eso. La autora, que ya ha escrito otros libros de literatura juvenil sobre temas de actualidad, ha decidido hacer una obra autobiográfica y poner a los lectores occidentales dentro de los problemas personales, dudas sobre su aspecto físico, conflictos en sus relaciones e incomprensión social que sufre una joven casi niña musulmana que decide hacer manifiesta externamente su creencia religiosa; y como poco a poco los va superando, hasta sentirse bien consigo misma, no con poco esfuerzo.
Además la obra no sólo trata de "su caso", una joven que elige libremente, sino de los de otras musulmanas (amigas suyas) que se encuentran en casos diferentes, como Leila, la cual no tiene la suerte de Amal, sus padres no son intelectuales abiertos de miras que quieren que su hija se integre, estudie y adquiera una independencia personal, sino todo lo contrario, son los musulmanes que confunden la religión islámica con la defensa casi fanática de costumbres anticuadas, por lo que controlan en exceso a su hija, la posponen como hembra al desocupado y agresivo hermano varón y sólo calculan su futuro viéndola como inmediata esposa y madre de otro musulmán aferrado a las antiguas tradiciones: cerrazón al mundo moderno y control férreo sobre la mujer. Por eso la historia de Leila alcanzará extremos dramáticos.
Yasmeen es el otro "caso": un tipo de adolescente también musulmana que ha decidido guardar su religión y sus costumbres para la más estricta intimidad, sin que ello la haga peor como ser humano ni como amiga, sino que, simplemente, ella es quién ha tomado otra opción, igual de buena y respetable que la de Amal.
Tras esto vemos que el gran obstáculo, la gran contraindicación que ve la autora para usar el hiyab es que su uso se imponga de forma "obligada" a las adolescentes, que no sean ellas las que tomen la decisión libre y voluntaria de ponérselo tras haber meditado claramente todos sus inconvenientes.
Luego están los demás, y digo los demás, no los "otros", es decir, los que no son musulmanes. Porque para Amal los no musulmanes no son "otros", sino sus amigos, sus compañeros, sus profesores, la gente que vive, desea vivir y la quiere y aprecia, igual que ella les aprecia a ellos. Analiza y asume de estos sus reacciones, sus opiniones sobre el hiyab, la aceptación o no de compromisos con ellos por el uso del velo, y va solucionando los problemas que puede, y adquiriendo madurez en medio de sus decisiones y de su inseguridad. Exactamente como cualquier adolescente de cualquier parte del mundo, creo yo.
La novela es por todo esto, sobre todo un testimonio: De hecho en una entrevista publicada en una revista digital, cuando se le pregunta sobre hasta qué extremo es autobiográfica su obra, Randa contesta:
"Mucho se inspira en sucesos de mi propia vida, porque soy australiana-egipcia-palestina, me considero con una identidad híbrida, por eso he tenido que trabajar tanto para reconciliar todas mis identidades unas con otras.
"Yo también vestí el hiyab cuando era más joven, por eso tuve a la gente escupiéndome y gritándome "terrorista"; o gritándome cosas cuando pasaban a mi lado desde los coches. Por eso he usado estas experiencias para el personaje de Amal, y para cómo ella maneja los prejuicios de allá afuera.
"También fui a una escuela católica en Primaria y luego a una islámica en secundaria como Amal, y luego elegí una educación laica, y mucho de todo ello se basa en mi vida. "

domingo 30 de noviembre de 2008

La sabiduría de Nuland

(Foto: surgery-update.blogspot.com)

Ahora he terminado de leer "La sabiduría del cuerpo" un libro muy interesante escrito por un médico norteamericano, Shewin B. Nuland, que, tras explicar con claridad no exenta de rigor, aunque sea una obra divulgativa, cómo funciona el cuerpo humano, es decir, unos rudimentos básicos de medicina, ejemplarizados con pacientes extraídos de su historia profesional, llega a la conclusión de que lo que llamamos “mente”, incluso lo que llamamos “alma, no es más que una serie de funciones fisiológicas e interacciones moleculares, debidas sustancias orgánicas corporales, como por ejemplo, las hormonas. Incluso llega a explicar la neurosis, la individual y también la social, como el resultado de que el cerebro sea doscientos millones de años más joven que el resto del cuerpo humano, con lo cual todavía no se ha armonizado con éste, como sí se han llegado a armonizar sustancias del cuerpo entre sí.

Esta reducción de todo a materia, no le impide alcanzar momentos descriptivos altamente líricos, como cuando no duda en establecer comparaciones entre saber escribir poesía de calidad y el funcionamiento del cuerpo.

Me ha parecido un libro, además de, cómo no, eminentemente didáctico, inesperadamente fascinante; por su contenido, porque Nuland nos cuenta sus conocimientos y su práctica médica como un autor literario construye los personajes y el argumento de una novela; y por su estilo, porque está, sin desmerecer la deuda debida a un buena traducción al castellano, francamente bien escrito.
Lo cierto es que, cuando terminé de leerlo, aparte de saber mucho más de medicina, sentí que sabía, mucho más DE TODO, también del arte, de la sociedad, de la vida y de saber escribir con prosa literaria sobre un tema científico.

martes 8 de julio de 2008

Cuando la tierra se quita los parásitos.

¿Podemos imaginar a los seres humanos huyendo del viento? Pero ¿cómo se puede huir del viento? ¿Cómo se puede huir del propio aire que respiramos? ¿Acaso nuestro cerebro no es la mayor arma de destrucción? ¿Y cómo luchar contra nuestro propio cerebro? ¿Y si nuestro mayor enemigo somos nosotros mismos?
"El incidente"no es sólo una película de miedo, de miedo a lo desconocido, de miedo a lo invisible, de miedo a nuestros propios demonios, a nuestra capacidad de autodestrucción; lo que le da a la película una segunda dimensión mucho más elevada es su lectura ecologista de la civilización humana.
¿Hasta tal extremo hemos perdido la conexión con nuestra madre tierra, con la naturaleza, a la que adoraba el ser humano arcano, que ella haya decidido deshacerse de nosotros, sus hijos más amados?
La tierra es un ser vivo, y todopoderoso. Y para darse cuenta no hace falta un gran terremoto o la terrible erupción de los volcanes. La tierra es tan poderosa que para ella no somos más que parásitos, y cómo tales, si nos percibe como nocivos, se desprenderá de nosotros tranquilamente, sin estridencias. Esa es la palabra clave de la película: Sin estridencias, ni aparatosas catástrofes. Suavemente, de pronto, una mañana, el principio del fin de nuestra especie.
No hay efectos especiales espectaculares que nos dejen pegados a la pantalla boquiabiertos, y los personajes no son planos y arquetípicos. No es por tanto una típica producción hollywoodiense de miedo como "La guerra de los mundos", "La invasión de los ladrones de cuerpos", "El día de mañana", etc. El apocalipsis se les presenta a gente absolutamente normal, ni héroes ni antihéroes, y en la zona geográfica que para nosotros es la vanguardia de la civilización actual, la costa noreste de Estados Unidos. Tampoco el final va a ser un final feliz, sino coherente con los argumentos que sostienen su tesis. Mientras el ser humano siga sordo y ciego a la realidad de que la tierra está viva y tiene capacidad de reacción a nuestro maltrato hacia ella, no terminarán esos extraños cambios biológicos, que ya están teniendo lugar fuera de la ficción, en el mundo real, y a los que seguimos considerando meros "incidentes".
Creo que esta es una de las mejores y más impactantes películas que se han hecho últimamente, y me parece la mejor sin duda de su director, porque la ficción en este caso está totalmente imbricada en la no ficción, sin los trucos finales o seres fantásticos de sus otras obras. Y lo mejor es que después de verla, es muy difícil olvidar su mensaje.

jueves 26 de junio de 2008

Autobiografía novelada de Charlie Miralles



No sé si realmente es necesario reseñar un libro que su propio autor promociona con tanto autobombo. Pero, desde luego, es un hecho que yo lo he leído porque me enteré de que existía gracias a dicho autobombo, que quizá, al fin y al cabo, está siendo efectivo. Seguramente el resto de los autores deberían hacer lo mismo que Miralles, posiblemente él esté abriendo un camino nuevo para la difusión literaria.

Y dejando cuestiones de márketing aparte; qué es "1964 después de Cristo"? Pues no sé si calificarlo como novela, por la arquitectura de la historia; o como crónicas, por su ambientación histórica; o como autobiografía, porque el propio autor ha declarado en múltiples entrevistas que la narración desarrolla su propia peripecia vital. En cualquier caso, y sabiendo que muchas buenas obras literarias son inclasificables, esta autobiografía novelada es muy entretenida, no sólo por los temas que trata, que ya nos resultan bastante conocidos a los de cierta generación, sino por su sentido del humor y por su estilo directo, certero e impactante, similar en algunos pasajes al del mejor Truman Capote.

Esto es así hasta llegar a la cuarta parte, que titula: "Camino, después de un largo camino." Me parece que más bien debería haberse parado, porque causa la impresión de verse obligado a mostrar cómo el nudo gordiano de su vida se deshace, cómo el pícaro escarmentado rehace su esperanza e ilusiones. No sé. Esta cuarta parte cojea mucho de autojustificación de no sé qué. Todo pasa demasiado deprisa, demasiado resumido, demasiado consumado. Y es como si lo que hemos disfrutado antes se nos disolviera en la nada. Aquí es donde al autor se le ha olvidado que estaba construyendo una obra literaria, y el arte se convirtió en artículo periodístico o en libro de autoayuda.

Por otra parte, creo que ese eslogan que utiliza ("la movida madrileña se hizo en la calle"), empobrece y empequeñece mucho su creación. No porque la movida fuera algo malo, sino porque su creación, incluso su vida, abarca mucho más que eso. En fin, supongo que si él que es el promotor lo ha utilizado tanto, tendrá sus razones.

viernes 14 de marzo de 2008

El retrato de Sophie Hoffman de Luis Quiñones




La novela de Luis Quiñones tiene muchos factores para gustar a una heterogénea variedad de lectores: Es una novela histórica, una novela negra, una novela de intriga y una novela romántica. Todo esto es "El retrato de Sophie Hoffan".

Pero además y sobre todo es literatura; literatura de verdad, en el pleno sentido de la palabra.

No solo mientras la leemos estamos sintiendo el placer de paladear un bocado exquisitamente bien cocinado, sino que, además, lo comemos con fruición, porque su intriga nos atrapa casi desde el principio y es prácticamente imposible parar; así sin darnos cuenta vamos consumiendo la técnica narrativa superior, la maestría constructiva de la novela, la laboriosidad de las figuras retóricas hábilmente encajadas sin sobrecargar el ritmo de la prosa, que en aras de servir de vehículo a la trama no ve menoscabada su belleza.

Al leer la novela de Luis Quiñones nos sentimos protagonistas de una experiencia intelectual y estética a la vez, es decir, de una auténtica obra de arte.

miércoles 23 de enero de 2008

Las mujeres erizo de Barbery


En la La elegancia del erizo, ("L'elegance du hérisson", Gallimard, 2006, traducida por Isabel Gonzalez-Gallarza) Muriel Barbery cuenta la historia de dos mujeres fuera de la edad que normalmente tienen las heroínas de novelas: una tiene doce años, Paloma Pallières, y la otra, Renée Michel, cincuenta y cuatro. Sus circunstancias vitales son muy diferentes, la última pertenece a la clase social baja parisina, es la portera de una finca donde los ocho inquilinos son miembros de la alta burguesía, y precisamente la hija de uno de ellos es Paloma .
En la novela se van alternando por capítulos los monólogos de Renée y los de Paloma; esta última va elaborando con sus reflexiones dos obras: La primera es una colección de lo que ella llama "ideas profundas" que van encabezadas por un poema que pretende ser un "haiku" donde se condensa la idea que a continuación expone en varias páginas; la otra obra de Paloma es un "diario del movimiento del mundo". Ambas obras se van alternando con el monólogo de la portera de su finca, dándonos dos voces, dos perspectivas, dos puntos equilibrados de narración que se van completando el uno al otro para contarnos el argumento: La vida anodina, predecible y aburrida de ambas en sus dos mundos tan diferentes dentro del París actual.
Pero el tema de la obra no es su diferencia sino lo que tienen en común, y que se pone de manifiesto a través, como es habitual, de la aguda intuición de Paloma : "La señora Michel tiene la elegancia del erizo: por fuera está cubierta de púas, una verdadera fortaleza, pero intuyo que, por dentro, tiene el mismo refinamiento sencillo de los erizos, que son animalillos falsamente indolentes, tremendamente solitarios y terriblemente elegantes" p. 157
Estos rasgos comunes a las dos protagonistas son la soledad frente a un entorno que sienten muy hostil (la visión de la obra sobre el mundo es bastante pesimista) y el disimulo que practican como manera de defenderse de dicha hostilidad. ¿En que consiste ese disimulo? Paloma esconde que en realidad es una alumna superdotada, y Renée su autodidacta afición a la lectura literaria y filosófica, y su gusto y conocimiento del arte, aunque de nuevo por razones opuestas: la portera teme salir de lo que ella considera "su sitio en la sociedad" por miedo a terribles consecuencias si tal cosa sucediese; la niña está tan descontenta con su sitio que desde el principio de la novela planea su suicidio ("abandonemos este mundo donde lo que se mueve desvela la fealdad oculta").
Otra cosa que tienen en común es la afición de ambas a la cultura japonesa. Esto no es baladí, sino que tiene mucha importancia dentro del argumento, porque va a ser un japonés, Kakuro, que llega como nuevo inquilino, quien provoque una serie de cambios en la estancada situación de "erizos" que presentan las protagonistas.
Pero no me parece lo más importante el hilo argumental, que a veces es práctimente inexistente; de hecho, cuando más importancia tiene, al final, el ritmo de la novela decae un poco; parece como si la autora se sintiera más agusto en lo que, por otra parte, constituye su formación académica: los comentarios críticos y filosóficos sobre cualquier cosa del mundo que nos rodea: qué es el arte, qué es la literatura, para qué sirve la música, cual es el objetivo de la gramática , la verdadera utilidad de la siquiatría, la realidad de la división de clases en Francia, la ridiculez y el absurdo de la nueva cocina francesa, el vacío interior de las clases altas, etc, etc, y siempre retomando de nuevo el gran tema filosófico de la cultura occidental: el sentido de la vida humana:
-"Creo que la gramática es una vía de acceso a la belleza.(...) Desdichados los pobres de espíritu que no conocen ni el trance ni la belleza de la lengua" p. 174-176
-"La gramática/estrato de conciencia/que lleva a la belleza" p.170
-"la lengua, esta riqueza del hombre, y sus usos, esta elaboración de la comunidad social, son obras sagradas" p. 120
-"la quintaesencia del Arte, esta certeza de lo intemporal (...) el Arte es la emoción sin el deseo" p.227
-"quien persigue eternidad recoge soledad" p.235
-"Té y manga contra café y periódico: la elegancia y el embrujo contra la triste agresividad de los juegos adultos de poder" p102
-"La Civilización es la violencia domeñada, la victoria siempre inconclusa sobre la agresividad del primate. Pues primates fuimos y primates somos, por mucha camelia sobre musgo de la que aprendamos a gozar. He ahí el sentido de la educación. ¿Qué es educar? Proponer sin tregua camelias sobre musgo como derivativos de la pulsión de la especie, porque ésta no cesa jamás y amenaza sin tregua el frágil equilibrio de la supervivencia." p.116
-"Vivir, alimentarse, reproducirse, llevar a cabo la tarea para la cual uno ha nacido y morir: no tiene ningún sentido, es cierto, pero así son las cosas." p. 26
Lo que hace Muriel Barbery en esta novela se resume en la primera frase que escuchamos en voz de Paloma:
-"Aparentemente, de vez en cuando los adultos se toman el tiempo de sentarse a contemplar el desastre de sus vidas" (p. 17)
Sin embargo, a pesar de la visión pesimista del mundo, la obra está contada con tanto sentido del humor, y con tanta compasión y ternura que el efecto que produce en el lector es el contrario: Sentimos una puerta abierta a la esperanza de que las cosas cambien a mejor.

miércoles 7 de noviembre de 2007

Desventuras de una rata lectora


La obra se llama Firmin, como su protagonista cuya peripecia vital comienza en el Boston de los años 60; una rata tiene que refugiarse a parir trece crías en un sótano, y casualmente ese es el sótano de una librería. Esa es la primera causa, la segunda que las ratas tienen doce tetas y Firmin fue el número trece, el destetado. Afortunadamente como la dieta de su madre incluía el alcohol, al final todos los demás acababan dormidos y él podía mamar la poca leche que quedaba, pero no era bastante, por eso tenía que comerse los materiales que había por allí, y en un librería lo que había eran libros. Pero entre mordisco y mordisco, Firmin se aficiona a la lectura.

No es verosímil, es fabuloso. La historia de una rata intelectual: su no integración con los iguales y sus afinidades con los seres que la marginan, los humanos. Sus ideales, sus fantasías, sus razonamientos, son propios de la especie que no le tocó ser. Podría parecer una idea absurda, boba e increíble, pero el estilo autobiográfico y la maestría de la composición literaria nos van haciendo amigos y colegas de Firmin, hasta el extremo de llegar a odiar al dueño de la librería por intentar acabar con él, o a caernos muy simpático su amigo Jerry, el escritor de novelas de ciencia ficción tan inverosímiles como esta, pero tan llenas de significado como ella.
Filosofía, psicología, en mundo de los humanos visto desde una rata? No. El mundo de las ratas y de los humanos visto desde un mundo intermedio que no es de nadie, sino solo de los que se encuentran desubicados, marginados, fuera de todo, porque se espera de ellos una cosa, pero son otra, y en ninguna parte está su hogar, y en cualquier sitio, son extranjeros.

Me ha encantado. Una gran obra literaria.