domingo 18 de enero de 2009
El velo de Abdel Fattah
domingo 30 de noviembre de 2008
La sabiduría de Nuland
(Foto: surgery-update.blogspot.com)
Ahora he terminado de leer "La sabiduría del cuerpo" un libro muy interesante escrito por un médico norteamericano, Shewin B. Nuland, que, tras explicar con claridad no exenta de rigor, aunque sea una obra divulgativa, cómo funciona el cuerpo humano, es decir, unos rudimentos básicos de medicina, ejemplarizados con pacientes extraídos de su historia profesional, llega a la conclusión de que lo que llamamos “mente”, incluso lo que llamamos “alma, no es más que una serie de funciones fisiológicas e interacciones moleculares, debidas sustancias orgánicas corporales, como por ejemplo, las hormonas. Incluso llega a explicar la neurosis, la individual y también la social, como el resultado de que el cerebro sea doscientos millones de años más joven que el resto del cuerpo humano, con lo cual todavía no se ha armonizado con éste, como sí se han llegado a armonizar sustancias del cuerpo entre sí.
Esta reducción de todo a materia, no le impide alcanzar momentos descriptivos altamente líricos, como cuando no duda en establecer comparaciones entre saber escribir poesía de calidad y el funcionamiento del cuerpo.
martes 8 de julio de 2008
Cuando la tierra se quita los parásitos.
¿Podemos imaginar a los seres humanos huyendo del viento? Pero ¿cómo se puede huir del viento? ¿Cómo se puede huir del propio aire que respiramos? ¿Acaso nuestro cerebro no es la mayor arma de destrucción? ¿Y cómo luchar contra nuestro propio cerebro? ¿Y si nuestro mayor enemigo somos nosotros mismos?"El incidente"no es sólo una película de miedo, de miedo a lo desconocido, de miedo a lo invisible, de miedo a nuestros propios demonios, a nuestra capacidad de autodestrucción; lo que le da a la película una segunda dimensión mucho más elevada es su lectura ecologista de la civilización humana.
¿Hasta tal extremo hemos perdido la conexión con nuestra madre tierra, con la naturaleza, a la que adoraba el ser humano arcano, que ella haya decidido deshacerse de nosotros, sus hijos más amados?
La tierra es un ser vivo, y todopoderoso. Y para darse cuenta no hace falta un gran terremoto o la terrible erupción de los volcanes. La tierra es tan poderosa que para ella no somos más que parásitos, y cómo tales, si nos percibe como nocivos, se desprenderá de nosotros tranquilamente, sin estridencias. Esa es la palabra clave de la película: Sin estridencias, ni aparatosas catástrofes. Suavemente, de pronto, una mañana, el principio del fin de nuestra especie.
No hay efectos especiales espectaculares que nos dejen pegados a la pantalla boquiabiertos, y los personajes no son planos y arquetípicos. No es por tanto una típica producción hollywoodiense de miedo como "La guerra de los mundos", "La invasión de los ladrones de cuerpos", "El día de mañana", etc. El apocalipsis se les presenta a gente absolutamente normal, ni héroes ni antihéroes, y en la zona geográfica que para nosotros es la vanguardia de la civilización actual, la costa noreste de Estados Unidos. Tampoco el final va a ser un final feliz, sino coherente con los argumentos que sostienen su tesis. Mientras el ser humano siga sordo y ciego a la realidad de que la tierra está viva y tiene capacidad de reacción a nuestro maltrato hacia ella, no terminarán esos extraños cambios biológicos, que ya están teniendo lugar fuera de la ficción, en el mundo real, y a los que seguimos considerando meros "incidentes".
Creo que esta es una de las mejores y más impactantes películas que se han hecho últimamente, y me parece la mejor sin duda de su director, porque la ficción en este caso está totalmente imbricada en la no ficción, sin los trucos finales o seres fantásticos de sus otras obras. Y lo mejor es que después de verla, es muy difícil olvidar su mensaje.
jueves 26 de junio de 2008
Autobiografía novelada de Charlie Miralles

Y dejando cuestiones de márketing aparte; qué es "1964 después de Cristo"? Pues no sé si calificarlo como novela, por la arquitectura de la historia; o como crónicas, por su ambientación histórica; o como autobiografía, porque el propio autor ha declarado en múltiples entrevistas que la narración desarrolla su propia peripecia vital. En cualquier caso, y sabiendo que muchas buenas obras literarias son inclasificables, esta autobiografía novelada es muy entretenida, no sólo por los temas que trata, que ya nos resultan bastante conocidos a los de cierta generación, sino por su sentido del humor y por su estilo directo, certero e impactante, similar en algunos pasajes al del mejor Truman Capote.
Esto es así hasta llegar a la cuarta parte, que titula: "Camino, después de un largo camino." Me parece que más bien debería haberse parado, porque causa la impresión de verse obligado a mostrar cómo el nudo gordiano de su vida se deshace, cómo el pícaro escarmentado rehace su esperanza e ilusiones. No sé. Esta cuarta parte cojea mucho de autojustificación de no sé qué. Todo pasa demasiado deprisa, demasiado resumido, demasiado consumado. Y es como si lo que hemos disfrutado antes se nos disolviera en la nada. Aquí es donde al autor se le ha olvidado que estaba construyendo una obra literaria, y el arte se convirtió en artículo periodístico o en libro de autoayuda.
Por otra parte, creo que ese eslogan que utiliza ("la movida madrileña se hizo en la calle"), empobrece y empequeñece mucho su creación. No porque la movida fuera algo malo, sino porque su creación, incluso su vida, abarca mucho más que eso. En fin, supongo que si él que es el promotor lo ha utilizado tanto, tendrá sus razones.
viernes 14 de marzo de 2008
El retrato de Sophie Hoffman de Luis Quiñones

Pero además y sobre todo es literatura; literatura de verdad, en el pleno sentido de la palabra.
No solo mientras la leemos estamos sintiendo el placer de paladear un bocado exquisitamente bien cocinado, sino que, además, lo comemos con fruición, porque su intriga nos atrapa casi desde el principio y es prácticamente imposible parar; así sin darnos cuenta vamos consumiendo la técnica narrativa superior, la maestría constructiva de la novela, la laboriosidad de las figuras retóricas hábilmente encajadas sin sobrecargar el ritmo de la prosa, que en aras de servir de vehículo a la trama no ve menoscabada su belleza.
Al leer la novela de Luis Quiñones nos sentimos protagonistas de una experiencia intelectual y estética a la vez, es decir, de una auténtica obra de arte.
miércoles 23 de enero de 2008
Las mujeres erizo de Barbery

miércoles 7 de noviembre de 2007
Desventuras de una rata lectora

No es verosímil, es fabuloso. La historia de una rata intelectual: su no integración con los iguales y sus afinidades con los seres que la marginan, los humanos. Sus ideales, sus fantasías, sus razonamientos, son propios de la especie que no le tocó ser. Podría parecer una idea absurda, boba e increíble, pero el estilo autobiográfico y la maestría de la composición literaria nos van haciendo amigos y colegas de Firmin, hasta el extremo de llegar a odiar al dueño de la librería por intentar acabar con él, o a caernos muy simpático su amigo Jerry, el escritor de novelas de ciencia ficción tan inverosímiles como esta, pero tan llenas de significado como ella.
Filosofía, psicología, en mundo de los humanos visto desde una rata? No. El mundo de las ratas y de los humanos visto desde un mundo intermedio que no es de nadie, sino solo de los que se encuentran desubicados, marginados, fuera de todo, porque se espera de ellos una cosa, pero son otra, y en ninguna parte está su hogar, y en cualquier sitio, son extranjeros.
Me ha encantado. Una gran obra literaria.
