FIRMIN. Desventuras de una rata lectora


El autor es Sam Savage, y la obra se llama "Firmin", como su protagonista, cuya peripecia vital comienza en el Boston de los años 60; una rata tiene que refugiarse a parir trece crías en un sótano, y casualmente ese es el sótano de una librería.
Esa es la primera causa, la segunda que las ratas tienen doce tetas y Firmin fue el número trece, el destetado. Afortunadamente como la dieta de su madre incluía el alcohol, al final todos los demás acababan dormidos y él podía mamar la poca leche que quedaba, pero no era bastante, por eso tenía que comerse los materiales que había por allí, y en un librería lo que había eran libros. 
Pero entre mordisco y mordisco, Firmin se aficiona a la lectura.

No es verosímil, es fabuloso. La historia de una rata intelectual: su no integración con los iguales y sus afinidades con los seres que la marginan, los humanos. Sus ideales, sus fantasías, sus razonamientos, son propios de la especie que no le tocó ser.

Podría parecer una idea absurda, boba e increíble, pero el estilo autobiográfico y la maestría de la composición literaria nos van haciendo amigos y colegas de Firmin, hasta el extremo de llegar a odiar al dueño de la librería por intentar acabar con él, o a caernos muy simpático su amigo Jerry, el escritor de novelas de ciencia ficción tan inverosímiles como esta, pero tan llenas de significado como ella.
¿Filosofía, psicología, en mundo de los humanos visto desde una rata? No. El mundo de las ratas y de los humanos visto desde un mundo intermedio que no es de nadie, sino solo de los que se encuentran desubicados, marginados, fuera de todo, porque se espera de ellos una cosa, pero son otra, y en ninguna parte está su hogar, y en cualquier sitio, son extranjeros.

Me ha encantado. Una gran obra literaria.

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